Shure… la diferencia

Cuando te compras un iPod, normalmente el viene con un par de audífonos y unas esponjas envueltas en papel anti estático, aquella vaina parece que viniera fabricada en la nasa, sin embargo estos audífonos no son de calidad, el sonido esta lleno de agudos y pocos bajos, tanto que hace poco, cambiaron el diseño de los auriculares y de paso desde comienzo de la segunda generación de iPods, Apple lanzo su primer Ear Channel Headphone (ECH, de ahora en adelante), sin embargo me dio la sensación de que el ECH de Apple no era confiable y comencé a estudiar a los expertos y hace poco me tope con unos modelos de la marca Shure, el E2C y el E3C, los cuales tienen objetivos distintos y ambos ofrecen gran calidad auditiva.
Me pareció prudente ya que en esta casa se usa el iPod bastante, no comprar un solo par de ECH sino 2, primero para probar y si gustaba que fuera una de las atracciones de 5 aniversario de matrimonio (ver el post anterior); y en efecto los resultados superaron las expectativas, estos audífonos son tremenda inversión y están diseñados para ofrecerte una excelente calidad de audio, cuidando tus oídos, por que? sencillo, estos ECH vienen con un micro procesador que le da brillo a los agudos y los bajos los hace mas profundos, además de la tecnología de aislamiento que ofrece Shure a sus consumidores dándole muchas posibilidades de aislarse los ruidos exteriores y por ello en el empaque vienen varios modelos de siliconas, goma espuma y PVC para que te los pruebes y obtengas el sonido perfecto para tus oídos.

En las cajas venían los audífonos, un estuche que me pareció genial, un limpiador para los ECH y distintos adaptadores de silicón y goma espuma. La inversión al principio es un poco costosa (desde $90 a $500 por un par de audífonos), pero cuando los pruebes, veras que costo cada centavo. En la pagina de Shure hay un demo de como el ECH aísla el sonido en comparación con otros audífonos, esto me pareció interesante.
Ay! Blogo vas a creer que cuando vàla imagen pensé que era el diseño de unos taladros! Ná guará e’ loca…
Saludos